miércoles, mayo 02, 2007

Soneto de la Cruz de Mayo

Es uno de los primeros poemas que escribí, acaso el más antiguo que conservo, desde luego, mi primer soneto. Tendría unos catorce años y pasé unos días con mis padres por Córdoba, ciudad donde vivía entonces mi hermano mayor. El contexto lo recuerdo bien; la fiesta de la Cruz de Mayo. Todas las plazas y recodos donde cabía una Cruz, o donde ya la había, se engalanaba de flores, rosas rojas, creo. Mi estado de ánimo es lo que mejor conservo en la memoria; una suerte de felicidad producida por tanta belleza en una noche en la que todo era una fiesta de los sentidos, visual, olfativa, gustativa... Supongo que los breves vasos de fino tomados con mi corta edad ayudaron a que ese estado en el que uno piensa que todo está bien hecho, que nada puede ser mejor, que si algo cambiara, por ejemplo, el enrejado de una ventana o la escalada de una enredadera, nada sería igual, se echaría a perder. En fin, tan dichoso estaba. Y me encontré con un niño unos años (pocos) más pequeño que yo. Él no estaba tan alegre, y si no lloraba, la lágrima asomaba mientras intentaba atraer la atención, y las monedas, de los paseantes. Desperté de mi sueño y me invadió una tristeza inimaginable. Todo se vino abajo. En esta descripción no hay literatura, ni exageración, ni medio artificio. Es lo que pasó, y pasó hace muchos años, pero creo que nunca olvidaré que un día, con catorce años, descubrí en otro rostro que sufría todos los rostro que sufren. Fue más tarde cuando comprendí algo más. Éste es el poema que escribí entonces. Sed indulgentes con mis catorce.

Por las calles de Córdoba vestida
De traje de noche, fiesta de rosas,
Canto a la mujer mora las hermosas
Horas tan sentidas de mi vida.

El fino, los payasos, la perdida
Nostalgia, plazas y calles sinuosas,
Sin tristeza; disimuladas fosas
De la vida, que ya abría una herida.

Un niño miró mi alegre mirada.
Cerré los ojos, escondido lo espiaba.
Torpe baile que tanto torturaba.

Otra lágrima. Volví la mirada.
El mundo de flores se retiraba;
El niño sin mundo también lloraba.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Está muy bien, y encima escrito con 14 años (ya me hubiese gustado a mí). Tiene mucho ritmo, las palabras están muy bien escogidas, aunque el último terceto suena un poco forzado, al menos para mí.

Debo disculparme por el correo que envié, no se si lo habrás recibido, pero me atrevo a comentar en tu barra, sobre todo para disculparme y pasarme de listo...


taitotean

Lou Cai dijo...

Artemi, lo tuyo es vocación ;) eso con 14 no sale así como así, me encanta.... debías ir muy "fineao". Es genial. A ver cuando cuelgas el del espejo (el de "no hay nada más triste que levantarse una mañana y ver nuestro reflejo, etc" Y te recuerdo que me gtienes que dedicar un poema cuando los puibliques.

Saludos: Lou Cai

Anónimo dijo...

Me cuesta creer que esto no lo hayas retocado. Pero está muy bien.
¿Por qué vuelves y te vas; te vuelves a ir y vuelves a volver de manera tan frecuente como inmotivada (al menos en apariencia)?
Un slaudo y bienvenido
Charles F.K.

Anónimo dijo...

Ésta tarde he escrito un poemilla.
me he inspirado en una actitud de mi hermano. No es muy bueno, no siquiera bueno, diría yo. Os lo dejo:

PERDER LA VERGÜENZA
Vivir la vida es un castigo
cuando ésta virtud has perdido
No importa lo que digas
No importa
lo que piensen de tí
sólo importas tú
Pasas de los demás pensando
que sólo existes tú, tú y
sólo tú.
Te intentan rectificar y lo olvidas
te entra por un oído y
te sale por el otro
mas luego te das cuenta y gritas
¡vergüenza, vergüenza!
apodérate de mí.


taitotean

Artemi dijo...

Está bien, es una gran y cierta reflexión, una experiencia que todos hemos vivido.

Anónimo dijo...

Me enantaron tus poemas artemi yo y unas amigas inventamos un poema también pero es de una peli que vimos la peli es de vampiros así que el poema es de vampiros no me enanta mucho mi poema no es mi siquiera un poco bueno es pésimo en un sueño cerré los ojos y caí sumergida en un profundo sueño en un sueño del que un vampiro era su dueño sentí incar sus colmillos en mi yugular suave,dulcemente,no quería despertar hasta que abrí los ojos y creí que era el final hasta que me retorci de dolor vi mi yugular rota y estaba palida