
En estos últimos días han caído en mis manos dos libros de Capote. Ambos me han parecido una genialidad. Estaba a punto de lamentarme de no haber conocido a este autor antes, pero ahora que lo pienso me siento afortunado: un autor más con un montón de títulos para disfrutar.
El primer libro que leí fue El arpa de Hierba, escrito en 1951. He manejado una edición de Debolsillo (Argos Vergara, Barcelona 1980, traducción de Joaquín Adsuar). Lo primero que destacaría es el acierto de la voz narrativa, el lirismo de toda la obra y el fino humor que se destila en todas las páginas. El libro encandila desde su primera página. El arpa de hierba, esa loma, cuenta realmente las historias, aunque esta no llegue a través de voz de Collin. La novela, con todas sus imágenes oníricas (el baño en el lago, la casa en el árbol, etc). es, en su simpleza, un prodigio.
La novela está dedicada a miss Sook Faulk (Dolly en la novela), personaje real que aparece también en Tres cuentos y que es una señora soltera y algo excéntrica pero ingenua que marcó la infancia del escritor americano. Novela con un determinante factor autobiográfico, por tanto.
Tres cuentos. Un recuerdo navideño, Una Navidad, El invitado del día de Acción de gracias (Anagrama, Barcelona 1998) me ha gustado quizás más que el anterior. Los cuentos son aparentemente muy sencillos, pero de nuevo la voz narrativa es uno de los grandes aciertos de estos cuentos, la sencillez de estilo, lo mejor, la profundidad y sinceridad, entrañables, el personaje de miss Sook, de nuevo, extraordinario. Buddy (Truman capote) recuerda su infancia desde la perspectiva de los años, como en El arpa de hierba, lo que le concede al libro una aureola melancólica muy bella y eficaz. De los tres cuentos me quedo con el último, bueno no, con el primero, mejor, con el segundo... ¡Con todos!
domingo, junio 28, 2009
Truman Capote
domingo, junio 07, 2009
Un cuentecillo adolescente
Revisando cuentos descubrí esto. No es muy bueno, lo sé. Pero quizás a alguien le haga gracia. Un saludo desde la barra.
"Asistía en la Escuela a una apasionante clase del insigne catedrático Torras. Verán ustedes, ayer por la noche me quedé a ver el partido que echaban en diferido por la Dos, y no sé si esto tuvo que ver con el fenómeno tan curioso que experimenté; los párpados inferiores atraían irresistiblemente a los superiores como si fueran unos poderosos imanes. Esta tendencia a pegarse y juntarse iba unido a una especie de pérdida de conciencia o sensación de abandono de la realidad.
"Luchaba contra esta fatal atracción que me impedía comprender y aun ver las fórmulas que el profesor Torras explicaba en la pizarra. Pero, en un momento dado, párpados superiores e inferiores se juntaron definitivamente.
"Inexplicablemente, me encontré viajando por el espacio pilotando una pequeña nave hiperpropulsada. Viajaba, insisto, por el Universo, y esquivaba estrellas, planetas, satélites y meteoritos. Tenía miedo porque la nave iba muy rápido y con un pequeño giro del volante ésta daba vueltas sobre sí misma haciendo más difícil todavía la conducción, y como había una gran densidad de tráfico aéreo, pues estaba rodeado de naves similares a la mía, estuve a punto de estrellarme en más de una ocasión.
"El caso es que tuve que pegar un fuerte frenazo para no empotrarme con un gigantesco monstruo. La nave quedó parada y suspendida en la inmensidad del espacio. En frente, el indeseable ser me miraba fijamente. Se fue acercando lentamente hacia la nave. Hablaba un lenguaje extraño y no conseguí entender nada. Levantó su enorme brazo y lo dejó caer con gran fuerza sobre la parte delantera de la nave rompiendo todos los cristales y dañando seriamente los motores y el sistema de defensa.
"Los pilotos de las otras naves, que también se habían parado ante el indeseable ser que me atacaba, bajaron de las mismas. Imagínense cuál sería mi sorpresa al descubrir que flotaban en el aire y se balanceaban de un lado para otro; se retorcían como si un profundo dolor de estómago les acosase. Emitían una espacie de aullidos escandalosos y ridículos.
"Me hice cargo de la situación, o acababa yo con el horrible monstruo o él acabaría conmigo. El golpe, ya lo he dicho, destrozó todos los misiles y como los cristales estaban rotos por el puñetazo con que intentó asesinarme arranqué el asiento de mi nave y me preparé para lanzárselo a su espeluznante cabeza calva.
"Los pilotos de las otras naves, reponiéndose de sus dolores de estómago, intentaron evitarlo, (era evidente que se trataba de una conspiración inter-espacial para acabar conmigo), pero llegaron demasiado tarde; la silla le abrió la cabeza al monstruo asesino y acabé con él".
- Está bien, dijo el juez, puede sentarse. Tiene la palabra la acusación.
La señora de Torras, vestida de negro, abandonó cabizbaja la sala. La historia del "horrible monstruo" la conmocionó.
domingo, mayo 31, 2009
Un poemita en verso libre y disidente de aquel modo
Lo retocaré, esto es, como casi todo lo que aquí escribo, un borrador.
Pido perdón... y la palabra.
Quiero cantar al presente,
decir adiós al ayer,
olvidarme por hoy de mañana
y avisar a cuantos cantan
que afinen cuerdas vocales,
cajones y guitarras
para la canción menos triste
de cuantas escucucharan
o cantaran.
Lo siento, colegas del verso;
ni la nostalgia me embriaga
ni el tedio me acosa
ni tristezas ni penas
ni mujeres que me dejan
provocan estas palabras.
Por eso pedí perdón, y acto seguido,
la palabra.
El frondoso valle, los verdes, los amarillos,
las faldas de esta Pedriza
que tan buenos momentos trajo
en caminatas diurnas
y veladas bajo la luna,
los ocres de montañas lejanas
(símbolo del misterio)
el sol que calienta y no sofoca,
el viento que susurra, los pájaros
que también cantan,
los insectos que no pican,
el tiempo que no pasa,
el amigo que me espera...
Eternidad. Belleza. Plenitud.
Yo sobre una peña.
El cielo arriba, azul.
abajo, la tierra.
El arroyo que se une
a esta balada de los pájaros
y de mi alma.
Tanta claridad rompe las entrañas
(perdón, cededme cuatro versos más)
y la palabra,
grita ya, clama, vicifera
con un bramido tan silencioso
que toda la sierra calla.
lunes, mayo 18, 2009
Aviso urgente

El sábado por la noche vi una película que me cambió la vida. Puede sonar exagerado, y quizás lo sea, lo que sí os aseguro es que me quitó el insidioso dolor de cabeza que desde hacía horas me asediaba y que provocó otro dolor distinto, más llevadero y en la barriga, de todo lo que reí.
La película es Bienvenidos al norte, de Dany Boon (Francia 2008). Sostengo la teoría, como muchos sabéis, de que los franceses son superiores, y que sean capaces de hacer películas como ésta lo demuestra; un canto al amor, a la amistad, a la cerveza, al buen humor, al trabajo... qué sé yo, una película con personajes entrañables, normales (y esto es lo más raro de encontrar en el cine actual), una película que que es, en definitiva, una declaración de principiios; la vida merece ser vivida, y vivida con una sonrisa... y un poco de sacrificio por las personas que se aman, pues si no de qué se iba a ir aquel calvito al pueblo de Bergues, con su frío y su mal acento. La recompensa, una suerte de cielo rodeado de seres queridos. El aviso urgente es éste, que corráis al videoclub y alquiléis esta película. Aquí está el trailer, aunque no es muy bueno.
domingo, mayo 17, 2009
Dos novelas geniales

El pony colorado, John Steinbeck (Navona, Barcelona 2009)cuenta cuatro historias tremendas, a modo de cuentos, pero con los mismos protagonistas: el niño Jody, el bracero Billy Buck y los padres del chico. Las cuatro historias conforman una bella historia iniciática llena de lirismo, como explica breve y brillantemente en el prólogo José Luis Piquero. La novela, pues así debe considerarse, muestra una añoranza y nostalgia profunda (Steinbeck se sirvió de sus recuerdos de infancia para componer estos relatos) y la extremada violencia de la naturaleza en algunos pasajes, las nobles acciones de los hombres con los que conversa Jody (especialmente Gitano y su abuelo), la humanidad de Billy Buck, personaje inolvidable, etc.
El mito (el oeste), el misterio, el afán por lo desconocido, por lo nuevo, por lo que se sale de lo rutinario, la simbología del viaje, en el que lo que importa, como diría Stevenson, no es la meta, sino el camino, el dolor.. Estos son los temas de las historias. Muy parecido a McCarthy en el fondo y en la forma, esta literatura sureña es la que más me interesa desde hce algún tiempo.
Muy distinto es Un árbol crece en Brooklyn, de Betty Smith (Mondadori, Barcelona 2008). La familia Nolan es encantadora, Francie una niña cuya vida se desarrolla entre libros, juegos y... trabajos para llevar algunos dólares a casa. Sí, Francie tiene que trabajar y estudiar a la vez. Loa avatares domésticos de esta familia son tan cotidianos y normales como extraordinarios y heroicos. Las tías, el padre, John, un poeta de la vida y... un borracho, Neley, su hermano, y su amigo, Kattie, una madre tan heroica como singular. En fin, una novela fantástica en la que todos los personajes que aparecen, con sus miserias tan evidentes y defectos tan grandes, son maravillosos. ¿El tema del libro? Todo lo resume la cita que hace de pórtico del libro:
Un árbol crece en Brooklyn. Algunos lo llaman el árbol del Cielo. Caiga donde caiga su semilla, de ella surge un árbol que lucha por crecer. Crece en solares delimitados por tablas, entre montones de basura abandonada. Es el único árbol que crece en el cemento. Crece exhuberante... sobrevive sin sol, sin agua, hasta sin tierra, en apariencia. Podríamos decir que es bello, si n o fuera porque hay tantos de su misma especie.
lunes, abril 13, 2009
Cine español
Aunque el cine español no se caracterice precisamente por su excelencia, salvo excepciones tan extraordinarias como Erice, Buñuel y algún otro, siempre es simpático ver películas en las que los personajes hablan con las mismas expresiones que tú, reconocer calles y tiendas en las que has estado, y llevarse gratas sorpresas de cuando en cuando. Últimamente he visto tres películas españolas que me han gustado, y por eso las comento brevemente.
Cobardes (José Corbacho y Juan Cruz, España 2008) es una sátira social demoledora. Me ha encantado, a pesar de sus carencias, por dos motivos; porque no da una solución facilona y simple y porque lo que denuncia esta película es la ausencia de amor y de confianza. Ese es el problema y la lucidez con que se muestra hacen de la película un análisis certero y devastador de nuestra sociedad. Aunque el tema del bullyng (o como se escriba) parece el asunto central, pienso que no es así. Gabriel, un niño pelirrojo, sufre la marginación y las bromas del Guille y sus amigos, bueno, amigos entre comillas, pues esa amistad más que de amor es de temor. Los padres, los profesores, los chavales, toda la sociedad es puesta de vuelta y media. La denuncia social toma como excusa algo que está ahí con más frecuencia de la que creemos, pero va más allá. Película muy dura pero que merece la pena ser vista, de veras.
Las otras dos películas son algo más viejas: Cuarta planta (Antonio Mercero, España 2003) es encantadora y la amistad de los pelones, su deje macarrilla tan madrileño y las bromas constantes hacen pasar un buen rato. Lo mejor, sin duda, es el acierto del director al contar una historia que es muy tierna sin caer en grimosidades ni lagrimillas fáciles. Así como en Cobardes la interpretación de los niños es muy floja, en ésta, con Ballesta a la cabeza, es genial. Una bella historia sobre la amistad.
Y por último está Volando voy (Miguel Albaladejo, España 2006), película basada en el Pera, un chaval que robaba coches allá por los años setenta y que llegó a convertirse en un mito. Es buena por la historia de su redención en la Ciudad de los Muchachos y ese personaje tan singular, tío Alberto, que existe realmente y al que me encantaría conocer, que con un poco de cariño lo consigue salvar. Un aspecto muy interesante que me hizo reflexionar es la necesidad de castigo que todos requerimos cuando hacemos algo que sabemos que está mál. Y si no que le pregunten al Pera.
lunes, marzo 30, 2009
Escalada, de Ludwig Hohl

Escalada, del suizo Hohl (Minúscula, Barcelona 2009) es un libro que sin duda encantará a todo aquél que guste de la montaña. A mí me ha gustado, pero no por eso. Es, sobre todo, una bella reflexión sobre la vida y la muerte. Morimos como vivimos, esa es la cosa, aunque la última batalla es la definitiva y en la que habremos de mirarnos para reconocernos y entendernos. La verdad plena de nuestro ser se nos desvela en esas últimas horas, o segundos, que preceden a la oscuridad definitiva del cuerpo.
Este relato, escrito con una prosa muy sencilla y muy precisa (empezó a escribir el relato en 1926 y lo acabó en 1975). El libro acaba con una pregunta que invita a la meditación, y es que la vida puede engañarnos y quizás sea en la muerte donde tengamos que buscar las respuestas sobre las personas.
Os copio el último párrafo del libro, pues como he dicho, resulta de gran interés:
Así ambos intercambiaron en cierto modo sus papeles al morir; y surge la pregunta, quizá absurda, de si, al menos, en pequeña medida, no habría podido suceder lo mismo… ¿mientras vivieron?
Se me ocurre que me gustaría morir como Ull, luchando y sin mirar atrás... ¡La muerte nos define.
domingo, marzo 22, 2009
Azul, de Krzysztof Kieslowski
Como ha habido un extenso paréntesis en la barra, no he podido comentar las mejores películas que he visto últimamente. Aunque soy un poco desmemoriado, las próximas entradas iré comentando las que me parecen más interesantes.
Azul, del polaco Krzysztof Kieslowski (Fracia 1993) es sin duda la mejor película que he visto en los últimos meses. El nihilismo por el que apuesta la bella protagonista, mujer de un famoso compositor que muere en un accidente de tráfico junto con su única hija, no es posible. Porque todos tenemos un pasado a cuestas. Porque la tradición es la democracia de los muertos (Chesterton) y no tenemos más remedio que aceptar sus errores, pero también sus aciertos. La película tiene, sin duda, un fondo claramente cristiano, y este es quizás el mayor acierto de Occidente, fundamentar su cultura en la religión cristiana. La vi en una especie de cieneforum con unos amigos y entre las muchas ideas que salieron me quedo con la que dijo uno de aquellos amigos; por mucho que se quiera quitar los crucifijos de todos los espacios y aunque en la fallida constitución europea se pretenda ningunear el pilar esencial de nuestra cultura, esto no es posible. La poesía de las imágenes, la magistral banda sonora (uno de los motivos centrales de la película) y los hermosos gestos de caridad hacia el prójimo de la protagonista son algunas de las raras virtudes de este poema fílmico que si no lo habéis visto os aconsejo hacerlo ya.
martes, marzo 17, 2009
Me voy con vosotros para siempre, de Fred Chappell

Cayó este libro (Me voy con vosotros para siempre, Fred Chappell, Libros del Asteroide, Barcelona 2008) en mis manos porque me lo recomendó un amigo. Lo empecé a leer. Increíble. Creo que tiene muchas virtudes el libro. Los tíos de Jess son tan extravagantes y únicos que supongo que sólo los puedes encontrar en novelas como ésta. La familia de Jess (su padre, su madre, la abuela, y de algún modo también Johnson Gibbs) es fantástica, y la relación de padre e hijo, conmovedora. El ambiente de cariño y de servicio, de bromas continuas y alegría, es admirable. La tristeza se intenta abrir paso, pero a codazos la echan unos personajes que me gustaría conocer, como al viejo aquel de la cabaña en el lago. El primer capítulo, escrito en cursiva, hace de pórtico del libro, resumen y explicación. El último es genial, también en cursiva; Gibbs va a buscarle al refugio de montaña porque su padre y el tío Luden llevan esperándole ya un buen rato en el coche. Gibbs le pregunta que si no quiere ir con ellos. La respuesta ya la conocemos.
domingo, marzo 15, 2009
Volví
En fin, sigo vivo y como veis he vuelto a la barra. En las próximas entradas hablaremos de más libros, películas y de la vida, con su esplendor primaveral.
Los versos del capitán y Confidencias

Para los lectores de poesía he de recomendaros dos grandes libros. Uno podría considerarse ya un clásico de la poesía amorosa contemporánea, del genio Pablo Neruda. Los versos del capitán (1951-1952) es, probablemente, uno de los mejores poemarios del nobel chileno. Se podría decir que está en las antípodas de la poesía petrarquista de Garcilaso, e incluso de los libros de su amigo Salinas. Esto se debe a la importancia que otorga al cuerpo y a lo físico, aunque también lo hace a la naturaleza.
La conciencia del poeta de "voz de los hombres", de profeta de su tiempo, que posee Neruda desde el Canto General se percibe en muchos poemas del libro, igual que el asunto de la americanidad. pero es el amor el asunto omnipresente en todos los versos, un amor con un fuerte componente erótico y espiritual, nada platónico y nada hedonista. Nerudiano. Os transcribo tres versos:
Quítame el pan, si quieres,
quítame el aire, pero
no me quites tu risa.
Muy distinto es Confidencias, de Eloy Sánchez Rosillo (Renacimiento, 2006), antología del poeta realizada por Andrés Trapiello. Puedo afirmar que este libro es el que más ha satisfecho mi ansia de belleza en el último año. La serenidad y el clasicismo de sus versos han conseguido que sienta esa conmoción estética que remueve todo por dentro. Os escribiría cientos de versos que he anotado en mi cuaderno, pero os aconsejo que os acerquéis a una librería o a una biblioteca corriendo y os compréis este libro tan bien editado y prologado y lo leáis, y os emocionéis y y deis gracias al cielo conmigo por descubrir, de cuando en cuando, maravillas como esta.El libro, optimista y profundo, utiliza sobre todo el verso blanco, endecasílabo. Atrapar el instante bello, retener en el recuerdo el chispazo es lo que buscan sus versos. La vuelta a la infancia (paraíso no perdido por poetizado), la belleza, la eternidad y la inmortalidad son los temas de estos poemas claros y sencillos, y a ratos, tiernos y melancólicos. Para brir boca, unos versos del poeta murciano, del poema "La amistad":
No pienses que fue breve la hermosura
de esos días que hoy cantas, ni escasa la alegría
que la fortuna os diera: la belleza
sólo un tiempo requiere, y su fugaz reinado
tiene la permanencia de lo eterno.
Y otrso verso que resumen muy bien todo el tono del libro, de "Apuntes de una tarde":
Que otros canten las armas y a los héroes,
los abismos del ser
o la complejidad del universo.
Dejadme a mí que diga la gracia irrepetible
de esta tarde de abril, la efímera hermosura
de la luz, que es mi amiga y que plácidamente
acaricia el papel en el que escribo.
El secreto del fuego, de Henning Mankell

El sueco Mankell, conocido por sus novelas policiacas (de las que no he leído ninguna) se desmarca en este libro con la estremecedora hisoria de Sofía y de su hermana María, a la que dedica el libro y que murió al estallar la mina que también dejó sin piernas a Sofía. Además de conocer un poco la forma de vida de ese país, Mozambique, resulta extraordinariamente aleccionadora la capacidad de superación de una niña por vivir, por salir adelante, por no rendirse ante un mundo hostil que parece querer aniquilarla.
En el libro, a parte de Sofía, hay otro personaje esencial: el fuego. Y su secreto se nos desvela en la última página del libro.
lunes, diciembre 29, 2008
Cormac McCarthy y William Maxwel

El Guardián del vergel, Cormac McCarthy (Debolsillo, Barcelona 2006). La primera novela del autor. Aunque cuesta seguir el hilo argumental y probablemente sea la novela más floja del autor que he leído hasta ahora (lógico, por otra parte) esa manera de narrar tan poética y esas descripciones que hacen oler, palpar, sentir la tierra y su humedad hacen que su lectura sea una suerte de hechizo del que es difícil despegarse.
Lo mejor, lo que justifica todo el libro; las descripciones y el paso del tiempo a través de las estaciones.
Como siempre, el asunto del padre (Marion Sylder, el traficante de güisqui, asesinó al padre del niño, Jhon Wesley Rattner, aunque éste nunca lo sabe). Ather, el tío de Rattner, el otro personaje solitario, todos los personajes de McCarthy son solitarios, pierde la cabeza, o eso creen los que lo envían al manicomio. Sylder acaba con sus huesos en la cárcel. Jhon, solo. Tres generaciones. Tierra. Muerte. El libro acaba con un bellísimo párrafo:
Se han ido ya. Huidos, proscritos en la muerte o en el exilio, perdido, arruinados. Sobre la tierra, sol y viento regresan todavía para para quemar o mecer los árboles, los pastos. Ningún avatar, ningún vestigio queda de estas personas. En boca de la extraña raza que allí mora sus nombres son ahora mito, leyenda, polvo.

Adiós, hasta mañana, de William Maxwel (Libros del Asteroide, Barcelona 2008) tiene muchos elementos en común con El Guardián del vergel; ambientado en la misma época, los años veinte de la Ley seca, y en elmismo ámbito geográfico, el sur estadounidense, cuenta la historia de un adulterio, de un asesinato y de una amistad truncada por estos acontecimientos, dos niños, Cletus y el propio narrador. Por sus parecidos con Vinieron como golondrinas, se puede llegar a la conclusión de que la novela tiene muchos elementos autobiográficos. Contado en primera persona cuando el narrador ya es un adulto, muestra su conciencia atormentada porque no supo ayudar a su amigo en aquellas difíciles circunstancias. Él también había perdido a la madre hace poco, pero la ausencia de confidencia en la amistad parece ser que es para él la causa de que la amistad no perdurara, y de que ambos, solos, cargaran con su dolor a cuestas. Libro duro y hermoso. Esperemos que la editorial siga traduciendo y publicando al escritor-editor norteamericano.
domingo, noviembre 23, 2008
Echando gasolina al alma: la novena de Beethoven
Hay muchas formas de realizar esa actividad tan esencial a la condición humana, especialmente si has de dar. Igual que los coches se paran si se termina la sopa (experiencia universal que todos hemos sufrido) también se para de alguna manera el alma, pues la condición del hobre necesita belleza. Por otra parte, todo puede ser más dramático si le echas la gasolina inadecuada; hace un par de semanas le eché Super 95 a un Diésel y ahí sigue, en el taller. Pues con el alma pasa lo mismo, es tan necesario echarle la gasolina como no equivocarse y hacerlo con la adecuada 8la subcultura pop ha acercado el arte a la masa, pero ¿de verdad colma esa pseudo-belleza? ¿No es una estafa? ¿No compensa educar el gusto? ¡Artistas, esto va por vosotros! ¡Basta de espejuelos! ¡Dadnos lo mejor, lo que nos haga mejores!
El caso es que hoy, domingo soleado en la villa de Madrid, entre agobios y correcciones de exámenes, he sacado una hora y media para escuchar la novena sinfonía de Beethoven. El alma bailaba. Yo, que empecé corigiendo exámenes, tuve que parar para no perder detalle de esa oba de arte tan espiritual (dicen, y con razón, que la música es la más espiritual de las artes). La experiencia estética de esta mañana ha sido tan formidable que no puedo sino animaros vivamente a que la tengáis también vosotros. Es importante hacer parones de este tipo, estando como estamos todo el día corriendo y con la cabeza llena de pequeñas o grandes preocupaciones domésticas, laborales y de todo tipo. Es tan importante como echar gasolina en el coche cuando salta la alarma de la reserva. La diferencia es que cuando llenas el depósito del alma puedes seguir andando, pero además, lo haces más alegre, con una sonrisa dibujando las entrañas y dando a los demás lo que no se puede dar si no se tiene. En Copying Beethoven (Agnieszka Holland, USA, Reino Unido y Hungría, 2006) hay un resumen maravilloso de esta sinfonía que os muestro para que os animéis a escucharla entera.
Hay otras muchas formas de echar gasolina al alma, y aquí enuncio unas cuantas de las que os hablaré próximamente:
- Ver una buena película danesa como Después de la boda
- Tomarse unas cervezas (o lo que proceda) un sábado por la mañana (también puede ser un lunes, martes, domingo o incluso un jueves, miércoles, viernes...)
- Contemplar una puesta de sol en el mar de Castilla con buena compañía (esto es, amigos), una botella de vino y queso.
- Mirar por la ventana a las gentes del barrio.
- Leer una buena novela, o un buen poemario.
- Tocar la armónica, que es justo lo que voy a hacer ahora
sábado, noviembre 15, 2008
Dos libros de poesía
Os recomiendo dos libritos recién editados de poesía. 
Cuatro estaciones, de José Julio Cabanillas (Adonais, Rialp, Madrid 2008) es un libro que hay que leer de un tirón, pienso, y después releer, pues el eco de muchos de sus poemas acuden a la memoria. Me emocioné leyendo la cuarta estación, el invierno (el poema II de este capíulo es genial). De este poemario destacaría su profunda religiosidad, el culturalismo y un cierto prosaísmo, además de excelentes metáforas y grandes intuiciones poéticas. Maneja con soltura el verso libre, y sin embargo, me gustó más su prosa lírica de La luna y el sol. Todo el libro tiene una estructura antitética clásica: Primavera y otoño (la infancia y la muerte) y el verano y el invierno (madurez y decadencia).
Los Campos Elíseos (Pablo García Baena, Pretextos)es un libro de poemas, de poemas de viajes, reales o imaginados. Muchos de esos viajes-poema están inspirados claramente en cuadros u otros libros o poemas. Otros, en cambio, parecen referirse a recuerdos del autor, a lugares por los que anduvo. Utiliza diversos metros con acierto y musicalidad. Predomina el verso endecasílabo blaco y también está muy presente el verso blanco. El poeta, muy laureado, es Premio Príncipe de Asturias de las Letras y fue uno de los cofundadores de la revista Cántico. Su poesía es alegre y a pesar de sus múltiples referencias literarias y artísticas no cae en cierto manierismo; limpio y clásico, quizás demasiado.
domingo, noviembre 09, 2008
Cine clásico y cine contemporáneo

Esta semana he visto dos películas que representan dos épocas, dos estilos, dos concepciones del arte, y por supuesto, dos ideas sobre el hombre. La historia épico-amorosa de Casablanca, de Michael Curtiz (USA 1942) con el humo del tabaco, las copas de todo tipo de bebidas, la guerra y la Resistencia, la Marsellesa y la belleza, esa belleza clásica que tanto nos emociona a todos y que Garci inmortalizó con un artículo que es una genialidad, y que buscaré a ver si anda colgado por la red para que lo leáis. La primera vez que vi la película fue precisamente en aquel mítico programa de Garci con el que muchos aprendimos a ver cine. Yo tendría diecisiete años y sólo recuerdo que me emocioné viéndola, que me tragué apasionado el debate que seguía y que a la mañana siguiente me dormí en todas las clases (acabaría todo pasadas las dos).
Rebobine, por favor de Michel Gondry (USA 2008)es un comedia de autor que no podéis dejar de ver. Leí una crítica que decía que la película o gustaba muchísimo o o gustaba nada. Es verdad que es u cine muy especal, y que si entras a la peli o no es definitivo: puede gustar muchísimo o puedes no terminar de verla. La historia de las películas suecadas, con ese final tan fantástico, ha tenido su repercusión en la red. Yo, que ya había hecho alguna peli suecada sin saberlo, os recomiendo este cine cercano que nos acerca el cine hasta niestro mismísimo móvil (si tiene cámara). Antes de morir, lo he dicho varias veces, quiero dirigir una película de cine. Bueno, ya sé que no es tan complejo.
Una letra femenina azul pálido, de Franz Werfel

Una letra femenina azul pálido es muy parecida a esa otra novela del mismo autor que leí el año pasado, Reunión de Bachilleres: un funcionario con la vida arreglada, lleno de rutinas, con una bella esposa y mucho dinero se cree feliz. Pero un día algo pasa, recibe una carta de una amante que tuvo en su juventud, una aventurilla de la que ya se había olvidado. Y empieza a recordar, y la culpa, su culpa, se le representa con toda su verdad, y la necesidad de la expiación para salvar su vida, para justificarse se hace necesaria... Leónidas había entendido leyendo la carta que el joven al que tenía que ayudar era su hijo. No sabía cómo decírselo a Amelie, su mujer. Con ella no tenía hijos, por egoismo, sin duda. Cuando por fin se encuentra con Vera descubre que no es su hijo el joven al que tiene que ayudar, pero descubre también que efectivamente tuvo un hijo, y que murió con dos años y medio. Pero eso a Leónidas ya no le importa tanto. Una novela que, como
Reunión de bachilleresnos recuerda que la conciencia pasa factura, que lo que hacemos en el presente nos marca y deja una huella que aunque uno quiera borrar no puede. Conciencia, culpa, expiación. Este autor sabía de qué hablaba. Me recuerda mucho a Dostoievsky.
sábado, noviembre 01, 2008
The great debaters, de Denzel Washington
The great debaters, de Denzel Washington (USA 2007) es una película singular. Me la pasó un amigo y la vi en versión original (con subtítulos) por dos motivos: el primero, porque esta película se debe ver así, dada la importancia de los debates y la gran interpretación de los actores. En segundo lugar, porque no está doblada, o eso creo. El asunto de la cinta es doble; de un lado, el problema racial que había en Estados Unidos en 1935. Tratado de forma interesante y amena, sin demasiada autocompasión y con realismo. De otro, los debates, que son brillantes. Puse la película después de verla a unos amigos para ver si se animaban a iniciar un club de debate. La película les encantó, porque es bastante buena, y yo creo que salieron animados y con ganas de pelear con la mejor arma, la palabra.
Como pequeño botón de muestra, aquí tenéis este discurso genial:
viernes, octubre 31, 2008
Las aventuras de Wesley Jackson, de William Saroyan

Gracias, Saroyan, por escibir novelas como ésta, en las que la fe en el ser humano y el optimismo radical en el hombre perviven. Yo leo mucha literatura del siglo XX: el poso amargo que ese siglo dejó en tantas almas se traduce en el arte y en la literatura en un grito desesperado de dolor. Pero tú, Willy, consigues que de vez en vez, acaso cuando más falta nos hace, inyectarnos una dosis de alegría, de fe.
Wesley Jackson es un joven americano de dieciocho años que es alistado por el ejército durante la Segunda Guerra Mundial. Conoce unas personas excepcionales, maravillosas, y él es uno de esos personajes excepcionales, maravillosos, tan habituales en las novelas de Saroyan y tan habituales (que no nos engañen) en la vida misma. No es un libro antibelicista, como reza la contraprtada de la edición del Acantilado. Lo es, pero es mucho más; es un canto a la belleza, al amor y a la verdad. Cuando leía el capítulo del hombre que por fin toca el trompón cuando le consiguen el sombrero de paja me emocioné tanto que tuve que salir a darme un paseo.
Un librero me dijo que a finales de este mes se iba a publicar la autobiografía de William Saroyan. Para que estéis atentos.
Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar, de Luis Sepúlveda
Aunque he tardado en retomar el blog, aquí van dos reseñas de libros interesantes. A ver si en breve os hablo de aquella tarde en la que con tres amigos, una botella de vino y un queso contemplamos durante más de dos horas la puesta de sol en el mar de Castilla.
Bella fábula con bastants dosis de moralina perdonable dado el carácter de cuento del libro. Esta moralina, además del asunto ecológico (que está bien tratado y no resulta ni empalagoso ni estúpido) se centra en que debemos respetar, e incluso amar, a los que no son como nosotros; eso es lo que aprenden Zorbas y sus amigos los gatos del puerto mientras cuidan de la hermosa gaviota. Pero para mí la gran enseñanza del libro es que "sólo el que se atreve aprende a volar". El estilo es sencillo, la historia muy amena, salpicada con humor, y las ilustraciones, geniales.