martes, enero 22, 2008

La carretera, de Cormac McCarthy


No puedo dejar de recomendaros este libro. Es de los que no acaban cuando terminas la última frase. Es una de esas raras joyitas que de vez en vez cae en tus manos y que habla más, dice más cuando lo acabas; un libro que te hace mejor. Me lo dejó un amigo, y lo recibí con cierto escepticismo. Quizás el hecho de leerlo con unas pocas décimas de fiebre ayudó a que me envolviera en esa tiniebla cenicienta. Primero me cautivó la belleza de esa prosa lírica tan distinta. Algo tan bello formalmente me hizo sospechar una cierta decadencia. ¡Qué engañado estaba! La bondad, la verdad y los destellos de belleza son continuos en el libro, sutiles y al tiempo claros. El niño, que no ha recibido gran educación, sólo la que le ha dado su padre, distingue perfectamente lo bueno y lo malo. Él quiere ser de los buenos, y ante las dudas provocadas por alguna acción de su padre él se inquieta; se sabe portador del fuego. El padre, que reniega de Dios lo redescubre en su hijo, y el hijo en el padre. La belleza del niño y del padre no son físicas, pero deslumbran. Y es que la belleza no está sólo en la Naturaleza, está sobretodo en las personas. En mi opinión esta la gran enseñanza moral de la novela. La otra, que cualquier existencia, aun en las condiciones más severas y extremas, es feliz si hay amor(aunque siempre tamizado o acrisolado por el sufrimiento, no puede ser de otro modo), por eso merece la pena luchar. Cuando el amor desaparece ya nada tiene sentido. Y por eso la madre dejó de luchar.

2 comentarios:

Andrews dijo...

Acabo de adquirir este libro y al leer tu post me he alegrado mucho de la compra, cuando lo lea, te pondré mis impresiones.
Saludos

Artemi dijo...

No dejes de hacerlo, compartir un libro es de lo más bello que hay. Te encantará el libro, de veras.