martes, octubre 31, 2006

Aunque sospecho que debo aburriros con mis poemas, pues los comentarios han desaparecido del blog desde que empecé a publicarlos, ahí va este soneto. Trata un tema tan trivial como una lámpara que se enciende al anochecer, pero os aseguro que su contemplación se merecía este intento (fallido, lo reconozco) de inmortalización. En mi barra-no-virtual, es decir, "La Parisiena", Pepe Hierro se sentaba a beber y escribir sus poemas, bajo la amable y diligente atención de Pablo, el dueño de la cafetería; por si alguien esperaba en mi barra algo distinto que conversación sobre la vida y la poesía.
A una lámpara

Tiovivo chino que cuelgas del techo,
espumosa blancura a quien sumiso
rindes vasallaje y al ansiado aviso,
cuando al fin con su “clic” llega al acecho,

flores y ensueños pintas a despecho,
de colores maravilloso friso,
con amor alegre inundas el piso;
de quiméricas figuras tu pecho.

De día tu desesperada mirada
fija en tu enemiga, la gran bombilla
que desde el alba te priva la entrada.

Pero en el mismo instante que en la villa
la encorvada cíclope es enchufada
sueña hasta el alba, ¡sueña, lamparilla!

1 comentario:

otro poeta dijo...

no artemi, no aburres con tus poemas, o al menos no a quien sabe apreciarlos.... los que les aburren, es porque nop entienden bien de que va esto, supongo, porque algo bueno que tiene esta barra esque el tema no es beber sin motivo, sino hablar, acompañando con la bebida, y nunca al reves... esa es la impresion que yo tengo de este blog que frecuento....... me meto aquí por lo menos una vez al día, esperando actualizaciones, he de reconocer que me encanta!!!! eres un gran tio, y un gran poeta!!!