martes, noviembre 14, 2006

Borges

Al maestro Jorge Luis Borges hay que releerlo a menudo. Ayer estuve leyendo algún ensayo suyo de Otras inquisiciones y uno de los mejores libros de poesía que escribió; El otro, el mismo. En este libro aparecen algunos de los poemas más célebres del argentino. Copio uno, quizá el más apropiado para esta barra virtual. Lo tituló "Soneto del vino". En realidad no es un soneto; sus versos son alejandrinos y la rima difiere de la canónica. Que lo disfrutéis.

¿En qué reino, en qué siglo, bajo qué silenciosa
conjunción de los astros, en qué secreto día
que el mármol no ha salvado, surgió la valerosa
y singular idea de inventar la alegría?
Con otoños de oro la inventaron. El vino
fluye rojo a lo largo de las generaciones
como el río del tiempo y en el arduo camino
nos prodiga su música, su fuego y sus leones.
En la noche del júbilo o en la jornada adversa
exalta la alegría o mitiga el espanto
y el ditirambo nuevo que este día le canto
otrora lo cantaron el árabe y el persa.
Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia
como si ésta ya fuera ceniza en la memoria.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

in vino veritas...

un amigo dijo...

se te han visto los gustos!