miércoles, noviembre 29, 2006

Diez novelas

Un amigo, que lee mucha historia y biografía, me ha pedido que le recomiende unas novelas. Allá voy. Como no es fácil, voy a hacer tres categorías; diez novelas actuales, diez clásicas (ya explicaré lo que entiendo por "clásica") y ya que estamos, diez libros de poesía y diez ensayos. Hoy empiezo con las novelas actuales (más o menos). El orden no indica nada, lo escribo según me vienen a la cabeza.

1. De Álvaro Pombo elijo la que considero (él también) su mejor novela: Aparición del eterno femenino.
2. La joyita que nos regaló Cercas con Soldados de Salamina.
3. De la novela francesa, El Pórtico, de Philipe Delerm, una maravilla de libro. Tiene unos ensayitos deliciosos; su título es suficiente para dejarlo todo y correr tras él a la biblioteca (El primer trago de cerveza y otros pequeños placeres de la vida).
4. Novela inglesa: Lo que queda del día (o Los restos del día). Maldita idea de cambiar el nombre en la película. De todas formas no sé qué es mejor, si la película o el libro. Son dos obras de arte geniales, así que compesa leer el libro y ver la película).
5. De italia, el mejor libro que me he leído en los últimos años, Verde Agua. Su autora, Marisa Madieri, es mujer de Claudio Magris. No es exactamente una novela, más bien unas memorias, pero no exactamente. No dejéios de leerlo. No os arrepentiréis. Me lo agradeceréis, si no lo conocíais.
6. También italiano es Tabuchi, y una de sus mejores novelas, Sostiene Pereira.
7. Helena o el mar de verano, de Julián Ayesta. Qué delicia.
8. Mortal y rosa, del amigo Umbral.
9. Cucho, de Olaizola. Un prodigio de la literatura infantil.
10. De Rumanía, país que estimo mucho, y lo asombroso es que no sé porqué, El accidente, de Mihail Sebastian.

Admito sugerencias, esta lista es un esbozo, susceptible de cambios. Si me ayudáis, la mejoraremos entre todos.

6 comentarios:

icue padre de familia dijo...

Muchas gracias por el listado, me parece de lo más interesante.

Artemi dijo...

Acabo de caer entrar en tu blog. Me parece fantástico y te pediría que me dejaras hacer un link en el mío. Así la gente puede tener un referente, un modelo de una persona normal, que no es poco, que tiene seis hijos, no está loco (o sí, a lo mejor el problema es el exceso de cordura) y que escribe sobre temas de actualidad, algo que en mi blog brilla por su ausencia. Espero tu respuesta. Gracias.

Eduardo dijo...

Acabo de terminar de leer "Cometas en el cielo" (no sé cómo poner en cursiva el texto y por eso lo pongo entrecomillado), de Khaled Hosseini y hacía tiempo que una novela no me llegaba tan hasta el fondo. Es una historia estremecedora, muy bien contada, sobre el problema de la culpa y la posibilidad de redención (me temo que con este comentario voy a quitarle lectores, lo mejor es que uno la lea y verá que no defrauda).
Artemi, a ver si nos tomamos alguna caña no virtual.

Artemi dijo...

Me lo leí el verano pasado, estremecedor, aunque la palabra es otra; yo también hace tiempo que no leo una novela actual que me toque tanto... En Afganistán no hay padres, Edu. ¿Cuál quitamos?.

Anónimo dijo...

Me parece muy apresurada tu lista. ¿De verdad que esto es lo mejor que has leído? Por otro lado, considerar novela a "Mortal y Rosa" de Umbral me parece demasiado. Yo creo, modestamente, que es uno de los mejores libros de poesía del siglo XX, a pesar de estar en prosa, ¿o eres de los que cometen la simpleza de identificar la prosa con la novela?
Un última cosa: me gustan muchas de tus reflexiones, pero me echa para atrás el "tufillo neo-progre" de muchas de tus referencias culturales. En fin, es sólo una opinión.

Artemi dijo...

No es lo mejor que he leído, es lo mejor que he leído de novela contemporánea. La novela, como muy bien sabrás, (tú que no eres nada simple, por lo visto), es un género híbrido, donde cabe drama, lírica, narrativa... Como no eres nada simple entenderás perfectamente que la división en géneros es algo artificial que sirve simplemente para facilitar su estudio. Supongo que, como no eres en absoluto simple, entenderás que calificar el arte como progre o no progre, politizar el arte, es una simpleza suprema. Sin acritud.