sábado, noviembre 18, 2006

Las noches del gato verde

He estado enfermo, un catarro venido a más. La verad es que me ocurre a menudo, tengo una naturaleza un poco enfermiza. Todos le echan la culpa al tabaco, el pobre. Yo le veo muchas ventajas a esto de tener que guardar cama: ayer me leí dos libro y empecé un tercero, me eché una siesta de tres horas, vino gente a verme y estuve conversando tranquilamente, sin prisas, sin tiempo...

Me leí una biografía de la Madre Teresa de Calcuta. ¡Qué mujer! Cuando lees vidas de gente tan extraordinaria se hace más patente tu propia pobreza espiritual, pero eso a veces es necesario. Reconozco que lloré tanto que casi tengo que cambiar las sábanas.

El otro libro lo tenía en la recámara. Es un libro para niños (dicen). Lo quería leer no sé muy bien porqué, seguramente por la maravillosa edición de Siruela. El otro día un amigo ingeniero me decía que el libro desaparecerá, será sustituido por el libro electótronico; imposible. Le intenté razonar mis argumentos, pero ahora lo percibo todo mucho más claro. Cuando pasamos páginas estamos realizando un ejercicio muy profundo. Al tiempo que lo hacemos dejamos pasar las vidas de los personajes, que van avanzando, como también van quedando atrás fragmentos de nuestras vidas y se va abriendo paso el futuro haciéndose presente con ese sencillo acto. El libro es, quizá, la mejor metáfora de la vida.

Y volviendo al tema, perdonad la disgresión, Las noches del gato verde, de Elisabeth Mulder, es una delicia de libro . Está escrito con una prosa prodigiosa por medio de un narraador, Miguelín, que es un niño de diez años. Éste dice cosas tan sensatas como que todos los parientes son feos y antipáticos. El caso es que Miguelín ve cosas que los demás no ven; los animales le hablan, las plantas le hacen gestos... Pero claro, sus padres le prohíben terminantemente ver y oír todo eso porque no es normal, le hace distinto y eso es peligroso... A mí se me ocurría que era una metáfora perfecta de los capadores de talentos, tan abundantes en nuestra pragmática sociedad. En la educación se ve mucho: cuando un chaval tiene talentos o es diferente, hay que corregirlo, no vaya a ser que nos salga poeta, o que se le pase por la cabeza eso de estudiar humanidades. La gente que es diferente es diferente desde unos parámetros muy particulares, y si tú no tienes la suerte de conmoverte con el canto de los grillos, allá tú.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo leeré, buen post. Por cierto, a lo mejor eres de esos que es mejor que fumen, no lo se, pero si te lo propusieras en serio y consiguieras dejar de fumar,quiza fueras mejor poeta, o quizá no, no lo se, pero lo digo en serio. Jaime

novalis dijo...

no puedes hacer caso de esos comentarios. Artemi sin tabaco es Emi, piede todo su Art (Que es arte en ese idioma que ningun español controla).
En cuanto a lo del libro electronico creo que solo puede sustituir al escrito cuando no se puede tener a mano uno escrito, estoy de acuerdo en que nunca sustituira al libro escrito.
Espero que te mejores (o no segun prefieras).

Artemi dijo...

Gracias por procuparos por mi salud. Jaime, yo tampoco lo sé, no sé si soy de esos a los que les viene bien fumar. Yo creo que sí, pero en cualquier caso, dejar de fumar ahora me es imposoble por motivos éticos y estéticos; no sé si entenderás por donde voy, son esas campañas puritanas que me crispan. Gracias por todos tus comentarios, por cierto, me animan a seguir escribiendo, al menos sé que una persona me lee con atención y espíritu crtítico.
Gracias, Novalis, por lo mismos motivos que a Jaime. No te preocupes que a corto plazo no me convertiré en Emi (bueno el juego de palabras).

Velazquez dijo...

De Teresa de Calcuta tienes que ver la Película q se estrenó el año pasado. Con esa si que vas a llorar a moco tendido.

hubo quien dijo...

Esa película es buenísmia. me sumo a Velazquez al recomendarla. Impresionante. No se puede describir de otra manera.
Un saludo, Artemi. Seguro que estás mal por el tabaco. Espero que ya mañana puedas honrar a tus alumnos con tu presencia al pasar tu enfermedad.