domingo, octubre 28, 2007

El astrónomo, de Walt Whitman


El otro día llegó a mis manos este precioso libro. Cuesta trece euros, pero se pagan a gusto. ¿El contenido? Un poema de Whithman de apenas diez versos que os transcribo más abajo. Pero esos versos nos dicen tanto...; nos dicen que no importa tanto saber muchas cosas como saber mirar, mirar con la ingenuidad, la magia y la capacidad de asombro y admiración con que miran los niños. Los niños y los adultos que no padecen de esa terrible enfermedad de la adultez o adultismo. Dios nos libre y nos conceda el don de la contemplación.
Pero el libro también posee unas ilustraciones maravillosas de Loren Long que justifican la edición, la compra y la contemplación, silenciosa por supuesto, del libro.

Éste es el poema:
Cuando escuché al docto astrónomo,
cuando me presentaron en columnas
las pruebas y guarismos,
cuando me mostraron las tablas y diagramas
para medir, sumar y dividir,
cuando escuché al astrónomo discurrir
con gran aplauso de la sala,
qué pronto me sentí inexplicablemente
hastiado,
hasta que me escabullí de mi asiento y
me fui a caminar solo,
en el húmedo y místico aire nocturno,
mirando de rato en rato,
en silencio perfecto a las estrellas.

No hay comentarios: